Vuelvo a las andadas

A veces me sorprende tu capacidad de adivinarme en tres puntos suspensivos.
Es cierto, ayer mentía.
Nunca he sido buena para los consejos, sobre todo cuando ni siquiera consigo aplicármelos a mi misma.
¿Cómo se hace para mirarle al miedo la cara?
Nos quedan los sueños, aunque casi nunca es suficiente.









